¡Es increíble el milagro que puede obrar un abrazo. Son incalculables las maravillas que produce no solo en quien lo recibe sino también en quien lo da. Es como “mágica” toda esa energía vital, sanadora y restauradora que todos podemos dar y recibir con tan solo un abrazo! Puede producir un arco iris después de la tormenta y hacer muy brillante el día más sombrío. Y la razón es porque el abrazo es una forma privilegiada de comunicar amor, de demostrar al otro que le amamos.
En los últimos años muchos estudios investigativos han llegado a la misma conclusión: Los bebés a quienes cargan, abrazan y besan, desarrollan una vida emocional más sana que aquellos que se dejan durante largos periodos de tiempo sin contacto físico. El amor que se trasmite a través del abrazo genera salud, calidad de vida, produce sentimientos de satisfacción, contribuye al bienestar emocional y psicológico, ejerce un influjo saludable en el sistema inmune, aumenta la producción de endorfinas en proporciones adecuadas.
Sin embargo, más motivador que los estudios de investigación es el dato bíblico: el Evangelio nos cuenta que le traían sus hijos “para que los tocase”. Como recordarán, los discípulos de Jesús regañaron a aquellos padres y a sus niños, pensando que Jesús estaba demasiado ocupado para una actividad tan frívola. Sin embargo, la Escritura dice que Jesús se indignó con sus discípulos y les dijo: “dejen que los niños se acerquen a mi, y no se lo impidan… y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los abrazaba y los bendecía”. Jesús murió con los brazos abiertos en la cruz abrazando a la gran familia humana de todos los tiempos demostrando su infinito amor.
Como los discípulos de Jesús, quizás no seamos plenamente conscientes de la virtud y el potencial que hay en un abrazo. Aunque muchos padres son muy expresivos, otros casi evitan tocar a sus hijos guardando o escondiendo sus sentimientos. Muchos padres no se percatan de cuánto necesitan sus hijos que los abracen y cuán fácil les es usar este medio para mantener llenos de amor los tanques de sentimientos de sus hijos. A menudo esta limitación en el contacto físico se produce porque los padres sencillamente no están conscientes de esa costumbre o no saben cómo cambiarla. Algunos padres manifiestan: he intentado abrazar a mi hijo y no se deja, manifiesta vergüenza, rechazo, antipatía. La Biblia dice “todo tiene su tiempo… tiempo de abrazar y tiempo de abstenerse de abrazar”. Hay que buscar el momento oportuno para abrazar al joven, todo dependerá de cuando, dónde y cómo abrazas a tus hijos. Por ejemplo, un abrazo en presencia de los compañeros del colegio podría producir vergüenza o rechazo.
Un investigador dijo: “Necesitamos 4 abrazos al día para sobrevivir, 8 para mantenernos y 12 para crecer”. Por lo general, un abrazo es oportuno en todo momento: en la alegría y felicidad, en la tristeza y el dolor. Hoy, Día Nacional del Abrazo en Familia, te invitamos a experimentar y descubrir el poder transformador de un abrazo obsequiado como regalo maravilloso para compartir con cada uno de los miembros de tu familia. Así que no te demores, abre los brazos y dale un gran abrazo full de amor a tu familia.
Pbro. Ángel Eduardo Bastidas Perdomo
Dpto. de pastoral familiar
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